jueves, 26 de mayo de 2011

¿Por qué no contestan los correos electrónicos?


En esta época de la información, debemos ser cautelosos con el manejo de nuestros correos electrónicos, ellos son una prueba rápida y contundente para corroborar nuestras afirmaciones. El correo electrónico es tanto o más confiable que un testigo presencial directo.
El correo electrónico es difícilmente violable porque tiene su seguridad implícita para preservar la congruencia entre el emisor y el receptor. El receptor podría alterar su contenido, pero esto es fácilmente detectable porque el emisor siempre va a tener la copia original, igual sucede en el caso de que el emisor quiera alterar el correo, el receptor ya tiene la copia del correo enviado, así que no puede alterar todas las copias. Y nunca se le va a creer a un emisor con base en un correo que nunca envió. Para que la prueba sea contundente el correo debe haber realizado el ciclo completo de enviarse y recibirse correctamente, de otra forma es solo un documento local que no tiene validez como prueba.
El correo electrónico es un seguro, nos puede ayudar a establecer con tiempos específicos si se estuvo trabajando en un proyecto, si se solicitó ayuda y se consiguió a tiempo… entre muchas otras ayudas que nos puede brindar. Siendo la más sencilla y el propósito base del correo electrónico, el mantener una comunicación con otras personas.
Como es una herramienta tan importante, debemos guardar la clave de acceso y no permitir que ninguna otra persona la conozca.
Me deja pensando es ¿por qué algunas personas no contestan su correo electrónico? ¿Creen acaso que el que les mandó el correo se va a olvidar? ¿O que les mandaron ese correo porque se les da gusto enviar correos para que no les contesten?
En este caso, el que mandó el correo tiene la prueba que lo envió y el no recibir respuesta denota la falta de interés del receptor por mantener comunicación con el emisor. Así que se le puede decir “Hasta la vista” al receptor, no se le vuelve a mandar correos porque ya sabemos que no los va a contestar. Si el receptor es una persona importante en nuestra vida, sería bueno hacer una llamada y verificar si es que definitivamente la persona receptora cambió de correo electrónico o la razón por la cual no ha contestado. Debemos recordar que si escribimos mal la dirección de correo electrónico y esta pertenece a otra persona, obviamente es muy probable que no nos contesten, y si la dirección no es correcta en absoluto, nos llegará un mensaje advirtiéndonos que dicha dirección no existe. Pero si ya habíamos enviado correos antes y ahora ya no nos contestan, sencillamente hay que “cambiar la página”.
Estos son unos ejemplos de cómo pueden servir los correos electrónicos, según la actividad:
En lo laboral: para documentar las actividades que se vienen realizando. Si se nos encarga una tarea, podemos ir registrando las actividades realizadas a manera de evolución, se manda un correo con estas observaciones a los otros involucrados para dejar constancia. Si en un futuro nos preguntan en qué estado va la tarea, podemos remitirnos rápidamente al correo, o inclusive si son organizados, no nos van a preguntar porque ya lo reportamos en el correo, este sería el escenario ideal pero lastimosamente la falta de cultura hace que no sea así, pero es válido tener el correo como respaldo.
En la escuela o universidad: Si un profesor encarga un trabajo y nos dice que cualquier duda le escribamos al email, no debe dudar en hacerlo, en especial si es un trabajo muy complejo. Puede ir escribiendo emails preguntándole si está bien enfocado anexando partes del trabajo que está realizando. Esto es para evitar lo que le sucede a ciertos alumnos que cuando deben entregar sus trabajos se escudan en que el tema era muy difícil, el profesor tiene toda la autoridad para calificarlos con cero ( 0 ), en esta época con tantas herramientas no se puede dar esa excusa. A menos que le pidan algo que no exista en este mundo. Si el trabajo es demasiado complejo y ni el profesor tiene idea de cómo desarrollarse, la cantidad de emails que hayan circulado dejando en evidencia ese hecho, va a ser su salvación cuando no entregue la tarea. Los emails van a revelar que usted estuvo muy investigativo realizando el trabajo pero no encontró lo que requería y aunque estuvo preguntándole a su profesor, este tampoco supo que hacer.
En las relaciones personales: Envíe emails a sus conocidos para dejarles un registro físico electrónico de algo que quiera comunicarles oficialmente, lo que se dice con palabras es fácilmente olvidado, mientras que el email correctamente enviado es una prueba ineludible de que la información fue transmitida.
Así sucesivamente los correos electrónicos o email, son una herramienta a nuestro alcance y que puede brindarnos muchas satisfacciones, también puede generarnos problemas porque pueden ser usados en nuestra contra, pero si hacemos las cosas bien, siempre nos dará satisfacciones.
Y para finalizar mi recomendación, tengan la decencia de siempre contestar los correos electrónicos, en especial si les están solicitando un favor o haciendo una pregunta. No les quita tiempo al menos decir “ok recibido”, así se vayan a demorar un mes en responder el resto. Todos merecemos respeto. No vaya a ser que después ustedes estén necesitados de que les contesten un correo y les apliquen la misma táctica de no contestar. Esta vida da muchas vueltas.

2 comentarios:

YessyBo dijo...

justo en el clavo !! estoy enviando una serie de correos electrónicos,habiéndome autoaplicado la dedocracia de la iniciativa, y aún así, siendo los receptores de tales correos los más interesados en los resultados y avances de este asunto... NO ME CONTESTAN !!! argh... necesitaba desahogarme y este blog, me hace sentir acompañada. gracias.

John Harold dijo...

Me da gusto que te identifiques con este artículo. Exactamente por eso mismo lo escribí. Uno se esfuerza haciendo los correos para que los destinatarios se dignen al menos a confirmar que ya lo leyeron y muchas veces ocurre que ni eso hacen. Pero bueno allí queda la prueba de que los enviamos. Sigue escribiendo que es mejor haberlo escrito y no te hicieron caso, a que nunca lo escribiste pero lo habías pensado y no tienes forma de comprobarlo.