lunes, 2 de noviembre de 2009

Yo conozco ese corazón...

Serénate corazón que estás al borde del precipicio, no es tu primera vez, pero podría ser tu última. Ya habías sentido esto con alguna intensidad, pero no eres un experto que sepa como maniobrar y someterlo (ya deberías serlo pero no, sigues siendo el mismo corazón de niño inexperto y tonto). No te queda más que aguantar esta increíble tormenta, deliciosa que cae, y que te moja sin piedad y que no puede ser detenida aunque pongas todas las sombrillas del mundo. No deberías dejar que te afecte pero lo hace, cada segundo que pasa es un día completo, a veces varios..., tu cerebro no te ayuda en nada, antes ayuda a intensificar más los sentimientos que te nublan el juicio y poco a poco te vas embruteciendo más.....
Oh bendito amor, la fuerza que mueve todo, todo lo cambia, todo es mejor con amor, todos los buenos sentimientos florecen. Y el corazón late feliz.... si todo va bien.... si todo se estropea, pobre corazón. Pase lo que pase yo conozco ese corazón, es muy romántico, ya está feliz por algo que no ha pasado, y si no pasa seguirá feliz, porque todo lo que volvió a sentir lo reconfortó, lo puso a latir al máximo, lo hizo revivir, ya estaba cansado pero obtuvo una descarga de amor que lo hizo despertarse y acordarse de lo más maravilloso de la vida... EL AMOR!.
Pero no seas estúpido corazón, tú sabes que todo en esta vida se puede y todo pasa por algo. Todo tiene su razón de ser, ti tu vas a estar en ese lugar que quieres y logras lo que quieres, así debe ser, no lo dudes, ni un instante. Perspectiva amigo mío que tu puedes. Esfuérzate un momento y vence, que estás justo donde querías, hace mucho rato estabas esperando por esto y te ha llegado, no te vas a acobardar ahora... Siento que escribiéndote estas palabras estás como mejor, ya mañana volverás a tu tenacidad de siempre y arremeterás con fuerza a seguir tu camino como venías de bien. Mucha fuerza corazón, tu me diste consejos a mi antes, ahora te retorno el favor, porque se que esto es solo un momento de debilidad que necesitaba ser escuchado, tratado y vencido.
[ el amigo de un corazón ]

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